• Miss Muñecas Vudu

    En Guatemala hay tres placas tectónicas, treinta y dos volcanes, dos océanos, tres vertientes hidrográficas y treinta y ocho cuencas, pero hay un sólo Wingston González. Y ese vate en la poesía actual de Guatemala —sino en la de Centroamérica— es como todos los volcanes activos de la región juntos. Así que cuando leo la poesía de Wingston me hundo inevitablemente en un malström de personajes de la biblia, interpretaciones de la torá, los testigos jehová, la mitología garifuna, el vudú haitiano, la poesía anglosajona, el modernismo francés, el concretismo brasileño y la música popular, el reggaetón, el son, la rumba; además de las lecturas de autores contemporáneos suyos, citas literarias y no tan literarias de teleseries y mangas japonesas, novelas gráficas y grafiti. Todo es material, registro y base de la maquina literaria de Wingston González (y en ese sentido es uno de los últimos materialistas que quedan en este mundo tan ajeno de las utopías) que es un gran batidora; sino decir una gran demoledora de poesía. Estoy seguro que en el futuro los versos de Wingston se pueden interpretar como los estándares de Jazz y que Wingston González es el Charly Parker de la poesía.

    Timo Berger.

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    San José, Costa Rica: Editorial Germinal, 2013. 1era. edición. 98 págs. ISBN: 978-9968-673-83-9

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